Mié. Nov 30th, 2022
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Twitter lleva a cabo este viernes despidos masivos en la compañía y Musk avisa de una gran caída de la publicidad.

Ayer fue el último día de trabajo de aproximadamente la mitad de los empleados de Twitter. De un plumazo, Elon Musk ha despedido a más de 3.000 trabajadores por todo el mundo. La decisión afecta a todos los departamentos, desde ingeniería hasta contabilidad, y aunque cueste creerlo, para la inmensa mayoría, el correo en el que se comunicaba el despido era el primer mensaje oficial de la empresa desde que Musk tomó las riendas hace una semana.

Twitter comunicará este viernes a su plantilla por correo electrónico los despidos masivos anunciados por la red social después de que Musk tomara el control de la empresa. Un proceso que se lleva a cabo el mismo día en el que el multimillonario inversor ha denunciado una fuerte caída de los ingresos de Twitter por la presión de los grupos activistas a los anunciantes.

La plataforma envió este jueves un comunicado por e-mail a todos sus empleados en el que les confirmaba que, «en un intento por situar a Twitter en una senda saludable», este viernes la empresa pondría en marcha el «difícil proceso» de reducir su plantilla en todo el mundo. Reconocemos que esto afectará a un número de personas que han hecho valiosas contribuciones a Twitter, pero lamentablemente esta medida es necesaria para garantizar el éxito de la compañía en el futuro«, señala el correo publicado por varios medios estadounidenses.

Sus declaraciones durante los últimos meses sobre una política más laxa en la moderación de comentarios, junto con su abrasiva personalidad, ha llevado a varias empresas a plantearse si merece la pena arriesgarse para seguir promocionando sus productos y servicios en Twitter. La respuesta, de momento, parece ser que no. Varias marcas importantes, como General Mills o GM, han anunciado que pararán sus campañas hasta que quede clara cuál será la estrategia de Musk.

La decisión ha molestado a muchos de los tuiteros más fieles, que hasta ahora han sido los mayores contribuyentes al éxito de Twitter. Son cuentas que generan casi el 90% de los mensajes que se consumen a diario en al red social y que consideran que la decisión de Musk cambiará los incentivos y facilitará el spam.

Lo cierto es que la estrategia de Musk está resultado increíblemente confusa y tiene cierto aire de improvisación. El viernes pasado, por ejemplo, un asistente de Musk pidió a todos lo ingenieros de la empresa que imprimiesen en papel el código que han contribuido en los últimos 60 días para evaluarlo junto a Musk. Una hora después, un nuevo correo cancelaba la orden, que ya se había convertido en un meme por lo absurdo que resultaba.

Para Musk los problemas empiezan. Varios empleados afectados por los recortes han comenzado una demanda colectiva por lo que consideran un despido improcedente. La ley federal de EEUU exige que en los despidos masivos las empresas den un aviso de 60 días a los trabajadores antes de prescindir de ellos. No es la primera vez, además, que Musk se enfrenta a este tipo de demandas. En Junio, los trabajadores de Tesla emprendieron una acción similar tras el despido del 10% de la plantilla.

«Twitter ha tenido una caída masiva en los ingresos, debido a que los grupos activistas presionan a los anunciantes, a pesar de que nada ha cambiado con la moderación del contenido e hicimos todo lo posible para apaciguar a los activistas. ¡Es un desastre! Están tratando de destruir la libertad de expresión en Estados Unidos», se quejaba Musk el viernes por la mañana. La mala noticia es que la mitad de las personas que podrían ayudarle a salir del agujero en el que se ha metido ya no trabaja para él.

Por Mel

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